El tubo de ensayo o tubo de prueba es parte del material de vidrio de un laboratorio de quÃmica. Consiste en un pequeño tubo de vidrio con una punta abierta (que puede poseer una tapa) y la otra cerrada y redondeada, que se utiliza en los laboratorios para contener pequeñas muestras lÃquidas (aunque pueden tener otras fases), realizar reacciones en pequeña escala, etc.
Los tubos de ensayo están disponibles en una diversidad de longitudes y anchos para servir a múltiples necesidades. Son utilizados tÃpicamente por los quÃmicos para conservar muestras discretas múltiples de los materiales, generalmente lÃquidos, durante procedimientos y experimentos quÃmicos, y diseñados para permitir la calefacción fácil de estas muestras.
A menudo, los tubos de prueba se construyen de cristales resistentes tales como el vidrio borosilicatado. Esto les permite someterlos a llama directa (como la de un mechero Bunsen).
Para calentar durante intervalos cortos a llama directa puede sostenerse el tubo con la mano mediante su parte superior. Si se desea exponerlo más intensamente al calor es necesaria la utilización de pinzas. En ambos casos debe tenerse la precaución de no apuntar con la boca del tubo hacia alguna persona (para evitar proyecciones de la muestra). Los tubos de ensayo no han de llenarse más allá del primer tercio.
Cuando los tubos de ensayos no se están utilizando, se colocan sobre un instrumento denominado gradilla, y para limpiarlos se emplea una escobilla.
Los tubos de prueba fueron utilizados en los procedimientos biológicos y quÃmicos que, junto con los matraces de Erlenmeyer y los cubiletes, se miran generalmente como simbólicos de ciencia y de la experimentación cientÃfica en su totalidad.
Nunca se debe meter el dedo dentro para limpiarlo. Se debe tener cuidado al meterlo en el centrifugador porque se podrÃa romper.